Juan Pablo II afirmó que el Cielo y el Infierno estaban
dentro de cada uno de nosotros. Basta
con mirarnos a nosotros y a los demás, con recordar momentos en que nuestra
voluntad de hacer “lo correcto” fue quebrada. Todos tenemos un lado oscuro y lo que nos hace
buenos es la capacidad de resistirnos a él.
“El Efecto Lucifer: Entendiendo como la gente buena se vuelve mala”. Philip Zimbardo desarrolla una investigación sobre cómo casi cualquier persona, dada la influencia apropiada, puede abandonar su moral y colaborar en la violencia y la opresión. Sea por acción directa o inacción, la gran mayoría sucumbe ante su lado oscuro cuando se da un ambiente influyente. Más allá de la propia responsabilidad de quien no es suficientemente fuerte para hacer valer su opinión o defender sus valores, Zimbardo destaca cómo los males del mundo son responsabilidad de todos. Como remedio a este problema humano, el psicólogo propone una educación en valentía social en los jóvenes para evitar este tipo de abusos. No habla de superhéroes, habla del poder de la individualidad, de la capacidad de negarse al concepto colectivo, a las órdenes cuando éstas contradicen nuestros principios. En resumen, el coraje de ser marginado por defender nuestra moral. Sólo así una persona buena, puede evitar la maldad que anida en su naturaleza.
¿Cómo responde uno a una situación que se le va de las manos?
¿Cuándo deja de ser importante la otra persona?
¿Cuándo se deja de ser humano?

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| fotos de la carcel de Abu Ghraib, donde los funcionarios trapasaron las normas morales y humanitarias |
Recuerdan cuando había un
par de canales de televisión. Los
periódicos contaban lo que había pasado ayer. Y a los amigos los veíamos
de tarde en tarde alrededor de la mesa de algún bar. Ahora, en cambio,
vivimos en mitad de una avalancha informativa. El acelerón de la tecnología ha
provocado que la información nos bombardeé a discreción, sin piedad y en
todas direcciones, y que el contacto con el prójimo se haga constante e
instantáneo gracias al teléfono móvil, el e-mail y las redes sociales.
Si antes mirábamos el mundo a través de la ventana, ahora miles de
ventanas que se abren simultáneas y meten el mundo en nuestro ordenador.
Esta nueva forma de existencia, hiperconectada e instantánea, tiene sus
ventajas, claro está, pero también sus desventajas. El estrés, la
ansiedad informativa, la confusión, la superficialidad o la falta de
atención son algunos de ellos. "Infoxicación" lo llama el físico Alfons
Cornellá, un neologismo que mezcla la información y la intoxicación.
"En el momento en que aun no has acabado de digerir algo, ya te está llegando otra cosa", "la entrada constante de información, en un mundo siempre encendido, te lleva a no tratar ninguna información en profundidad. Cuando la información es demasiada todo es lectura interruptus. El fenómeno se desboca cuando todos pasamos a ser productores de información, y cuando los instrumentos para producirla son mejores que los instrumentos para organizarla y buscarla. Piensa cuánta gente podía escribir un texto a principios del siglo XIX, o cuanta hacer una foto a principios del XX... Y compáralo con hoy".
"El exceso de informacion es más perjudicial que provechoso", opina Jorge Franganillo, profesor de Información y Documentación de la Universidad de Barcelona. "Durante siglos hemos asociado más información a más libertad. Sin embargo, hoy día, no por tener más donde elegir tenemos más libertad ni estamos más satisfechos. La información es imprescindible en la vida moderna, pero en exceso es asfixiante y resulta difícil de procesar. Al final, más es menos". "La presión que provoca la sobrecarga informativa retrasa decisiones importantes o hace que se tomen medidas sin la suficiente reflexión. Y causa también una fricción informativa que dispersa la atención y aumenta la fatiga. La energía física e intelectual que consumimos para obtener la información correcta se desperdicia si no hacemos algo útil con ella". Y, por mucho tiempo que invirtamos, siempre tenemos la impresión de que se nos está escapando algo. "Esta sobreabundancia hace que pocos elementos de entre todo ese mar resalten y queden fijados a nuestra memoria, que hoy se encuentra medio perdida al no poder atar datos con situaciones y lugares concretos. Muchas cosas pasan desapercibidas, miradas sin ser vista", dice Roberto Balaguer, psicólogo especialista en Internet.
Superficialidad
La superficialidad es otra de las posibles consecuencias del maremagno actual, como señala Nicholas Carr en su libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus). Carr, licenciado en Literatura, advirtió que su capacidad de concentración en la lectura de textos largos era cada vez menor. La causa: su actividad multitarea, atento a la vez a la web, el Twitter, el teléfono, el Skype, el Facebook... "Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa", declaró en una entrevista a en EL PAÍS. "La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan".
No todos son tan pesimistas, muchos hijos juegan al Call of Duty (un frenético videojuego bélico). Puedo pensar que estan perdiendo el tiempo, o incluso que estan enganchados, o puedo pensar que se estan preparando para un nuevo mundo donde los estímulos serán mayores, y la información más cambiante. El mundo que viene probablemente sea más parecido a Call of Duty que a Guerra y paz", opina Xabier Carbonell, profesor de Psicología en la Universidad Ramón Llull. "No creo que sea un problema, sino cuestión de aprendizaje. Fíjate, mi madre me decía '¿cómo puedes estudiar con la radio puesta?'. Y compáralo con todo lo que hay ahora... La tecnología está produciendo un cambio cognitivo importante". Cada vez somos más multitarea y esto es irreversible. "Son las habilidades que, por otro lado, cada vez valora más el mercado laboral: empleados que tengan esa habilidad de gestionar en contextos de saturación de información", coincide Fernando Garrido, del Observatorio para la Cibersociedad. ¿Cómo gestionar esta cantidad ingente de información? La respuesta es obvia: tomándonoslo con calma. Desconectándonos un rato: apagar el ordenador, la televisión, silenciar el teléfono.
Hoy vamos a recordar un viejo experimento de psicologia de los años 70. Por aquellos entonces se trabajaba con animales en los experimentos de laboratorio, y se extraian conclusiones de sus comportamientos. He querido recordar un trabajo de casi 45 años, porque debiera de seguir enseñandonos y aportandonos ideas y comportamientos adecuados.
Los monos de H. Harlow:
El estudio con monos rhesus de este
concepto, el apego, le llevó a crear madres “sustitutas”, que eran unos muñecos
construidos en dos versiones: uno era de alambres y tenía comida, y otro
era de felpa pero carecía de alimentos. Harlow descubrió que las crías
preferían la madre de felpa, incluso aunque ésta no pudiera
proporcionarle alimento. Así, concluyó que el vínculo entre madres y
crías iba mucho más allá del alimento; las crías necesitaban establecer
contacto para desarrollarse psicológicamente. Cuando Harlow exponía a
las crías a situaciones estresantes como un nuevo hábitat , éstas iban
en busca de cobijo a las madres de felpa que les proporcionaba mayor
protección. La sensación de seguridad que proporcionaban las madres de
felpa hacía que las crías se sintieran capaces de explorar, acudiendo a
su madre cada poco tiempo para garantizar que seguían ahí. En el momento
en que Harlow separaba a las crías de las madres y las llevaba a nuevos
contextos, comenzaban a mostrar síntomas de ansiedad: lloraban,
gritaban, se chupaban el dedo y buscaban objetos suaves como su madre.
Cuando las volvía a depositar en la jaula original en la que estaba la
madre de felpa, las crías de mono se iban directos a ellas y permanecían
inmóviles a su lado, reticentes de abandonarlas.
Se contó durante mucho tiempo que durante el segundo mandato del presidente argentino Hipólito Yrigoyen(1928-1930) sus asesores más directos, al objeto de no preocuparle en demasía ante la situación que atravesaba el país, hicieron imprimir un diario especial para él, donde solo se incluían noticias favorables de Argentina. Aquello quedó para la posteridad como el Diario de Irigoyen y hubo que esperar bastante tiempo para que los historiadores comprobasen que la leyenda sobre ese peculiar periódico era falsa.
Un antiguo ministro de Exteriores británico, neurólogo en su actividad profesional, llamado David Owen estudiando el cerebro de los líderes de la clase política en el mundo y logró darle carta de naturaleza científica a una situación que todos sospechábamos: el poder se les sube a la cabeza a aquellos que lo ostentan durante demasiado tiempo. Le puso un nombre: el síndrome de Hubris, una especie de delirio que sufren los políticos con varios síntomas fácilmente reconocibles. Una excesiva confianza en sí mismos, el desprecio absoluto hacia los consejos de quienes le rodean y un progresivo alejamiento de la realidad. 
El dirigente llega al cargo con inseguridad e intenta rodearse de los mejores. Una vez se asienta en el sillón, empieza a acomodarse y va expulsando de su círculo a aquellos asesores o cargos de confianza que le incomodan o reprenden algunas de sus actuaciones.
En este blog sobre adicciones, tomaremos ejemplos y similitudes con otros trastornos que nos resulten de utilidad en la adicción. El síndrome de Hubris afecta a personas que alcanzaron el poder, y estas se comportan como muchos adictos; separándose progresivamente de aquellas personas que le enfrentan a su realidad. Son muchos los familiares y amigos los que nos indican que no lo estamos haciendo bien, los que nos quieren y velan por nuestros intereses. La adicción nos hará ver a estos amigos y familiares como enemigos y traidores para nuestra adicción. Esa adicción que nos alejara de nuestro problema y nos hundirá cada día mas en un mundo irreal e inventado, convirtiendo a los "buenos" en "malos".
El espejo mágico de la madrastra de Blanca nieves, le decía quien era la mas hermosa, pasado un tiempo, hay quien no quiere oir o ver lo que tiene delante, y le quitan el sonido al espejo para escuchar su realidad deseada.
Como adicto ¿a quien has apartado de tu vida?, ¿de quien te has echo amigo a sabiendas que no te conviene?, ¿que no has querido escuchar?
Melburn
McBroom era un jefe autoritario y dominante que tenía atemorizados a todos sus
subordinados, un hecho que tal vez no hubiera tenido mayor trascendencia si su
trabajo se hubiera desempeñado en una oficina o en una fábrica. Pero el caso es
que McBroom era piloto de avión.
Un día de
1978, su avión se estaba aproximando al aeropuerto de Portland, Oregón, cuando
de pronto se dio cuenta de que tenía problemas con el tren de aterrizaje. Ante
aquella situación, McBroom comenzó a dar vueltas en torno a la pista de
aterrizaje, perdiendo un tiempo precioso mientras trataba de solucionar el
problema.
Hoy en día, la historia de este accidente constituye uno de los ejemplos que se estudia en los programas de entrenamiento de los pilotos de aviación.
La tripulación
veía que se acababa el combustible, lo que provocaría males mayores, pero el
miedo a estrellarse era menor que el miedo al carácter de su piloto McBroom. Cuando
la gente se encuentra emocionalmente tensa no puede recordar, atender, aprender
ni tomar decisiones con claridad.
Pasada esta etapa, la persona llega a
ser conciente de que la persona querida murió, pero quiere recuperarla,
por ello, es usual que se hable con la persona fallecida, incluso
algunos afirman haber visto a su ser querido o haberlo escuchado.
Muchas veces se acompaña de culpa, ansiedad, cólera y problemas para
dormir. En esta etapa se recomienda desarrollar formas para recordar de
una manera significativa al ser querido y comunicarse con éste, por
ejemplo, rezar, escribirle una carta, hacerle un collage con sus fotos o
hablar con alguien sobre él o ella.
- Que sea algo esperado de manera lógica (ej. se espera la muerte de un anciano, más no la de un niño; se espera que los hijos entierren a sus padres y no que los padres entierren a sus hijos)
- Si ha habido tiempo de prepararse y despedirse
- Si la persona cuenta con apoyo espiritual
- El encontrar un significado a la pérdida
- Comunicarse con el ser querido de manera simbólica
- El apoyo de familiares y amigos
- Restablecer actividades poco a poco
Aunque se trata de una herramienta rápida, eficaz, que te pone en
contacto en cualquier momento y lugar, los mensajes son gratis y puedes
enviar fotos...esta aplicación está creando conflictos tanto en parejas como en relaciones sociales en general, debido a:
- Conflictos por las malas interpretaciones: Esto se debe a que creemos que economizando lo que escribimos se nos entiende. También que la otra persona sabe lo que estás sintiendo al escribir sin verte, sin oírte, es decir, sin una expresión que acompañe a la comunicación que es la comunicación no verbal. Nos referimos al sentido del humor, la tristeza, el amor, etc. Y no todos tenemos la capacidad de entender que hay otras posibilidades a lo que nosotros pensamos en un primer momento cuando leemos el mensaje. También tenemos que tener en cuenta que no es la misma situación para el que escribe, como para el que recibe el mensaje. Por ejemplo, el que lo envía está tomando un café y el que lo recibe está estresado en una reunión importante.
- Dependencia: Tenemos que escribir todos los días, cada vez que nos aburrimos o quitamos tiempo de cosas más importantes y/o productivas. Incluso a veces conduciendo o estando en el coche poniendo en peligro nuestras vidas y las de los demás.
- Impulsividad: No permite que ante un conflicto nos tomemos un tiempo de reflexión, en seguida mandamos el mensaje sin pensar en las consecuencias de nuestros actos.
- Interfiere en la cohesión entre las personas: Por ejemplo, vemos personas comiendo “juntas” o tomando un café y estando con el móvil mandando mensajes en vez de conversar con el de enfrente. A su vez pensamos que por escribir a alguien estamos más unidos con él, y si no existe la emoción en la interacción al final provoca el distanciamiento.
Hagamos la prueba:
- Ejercicio 1: Intenta desconectar el móvil cuando acabes tu jornada laboral.
- Ejercicio 2: Si tengo algo que decir a alguien importante o personal, llamaré por teléfono.
- Ejercicio 3: Antes de escribir un whatsapp piensa si es necesario, si puedo postergarlo a otro momento más adecuado y, sobre todo, qué tipo de conversación quiero entablar. Después decide si lo mandas o no.
- Ejercicio 4: Cuando esté con alguien centrarme en esa persona y no hacer caso a los mensajes que me lleguen.
El alcoholismo o dependencia del alcohol es definido como una enfermedad
que incluye síntomas tales como el deseo compulsivo de beber alcohol,
pérdida de control y dependencia física entre otros.
El alcoholismo es una enfermedad que afecta integralmente a las
personas, es decir que repercute en las áreas biológica, psicológica y
social; siendo ésta una patología crónica, progresiva y mortal.
A pesar de que no existe, hasta el momento, una cura para el
alcoholismo si existen diversos tratamientos que controlan la cronicidad
y progresión de la enfermedad.
El impacto de la dependencia al alcohol en el seno familiar es
enorme, originando separaciones, divorcios, episodios de violencia tanto
física como verbal y abandono.
Encontrarme como profesional con el sufrimiento psíquico que trae
aparejado esta enfermedad me permite afirmar que la misma no es un
padecimiento solitario sino una patología que tiene un impacto
significativo en los vínculos familiares. Dichas relaciones se ven
atravesadas por lo incoherente y lo impredecible.
En los familiares se observan
actitudes y conductas que responden a una lógica propia de un
funcionamiento familiar que intenta estabilizar dicho sistema familiar,
haciendo más fácil y menos dolorosa la convivencia. Para ello, la
familia adopta roles disfuncionales que los llevan a sobrevivir la
enfermedad de uno de sus miembros.
Dichos roles pueden ser::
El rescatador: este miembro se encarga de salvar al adicto a los
problemas que resultan de su adicción. Son los que inventan las excusas,
pagan las cuentas, llaman al trabajo para justificar ausencias, etc.
Ellos se asignan a sí mismos la tarea de resolver todas las crisis que
el adicto produce. De esta manera promueve el autoengaño del adicto,
manteniéndolo ciego a las consecuencias de su adicción y convencido de
que no existe ningún problema con su uso.
El cuidador: ellos asumen con ímpetu todas las tareas y
responsabilidades que puedan, con tal de que el adicto no tenga
responsabilidades, o tenga las menos posibles. Ellos actúan así
convencidos de que al menos "las cosas están andando". Lo que no pueden
ver es que esto, los carga con tareas que no les corresponden y con
responsabilidades que no son suyas, produciendo una sobrecarga que
afecta su salud. Esto a su vez promueve la falta de conciencia en el
adicto, del deterioro que produce la adicción en su funcionamiento.
El rebelde: la función del rebelde u oveja negra, es desenfocar a la
familia y atraer la atención sobre sí mismo, de modo que todos puedan
volcar sobre él su ira y frustración.
El recriminador: esta persona se encarga de culpar al adicto a todos
los problemas de la familia. Esto sólo funciona para indignar al
adicto, brindándole así una excusa perfecta para seguir consumiendo.
El desentendido: usualmente es tomado por algún menor de edad que se
mantiene "al margen" de las discusiones y de la dinámica familiar. En
realidad es una máscara que cubre una gran tristeza y decepción que es
incapaz de expresar.
El disciplinador: este familiar presenta la idea de que lo que hace
falta es un poco de disciplina y arremete al adicto, ya sea física y/o
verbalmente. Esta actitud nace de la ira y frustración que se acumulan
en la familia del adicto y de los sentimientos de culpa que muchos
padres albergan por las adicciones de sus hijos.
La dinámica de estas familiar deja ver que las reglas suelen ser
confundidos e inútiles y los límites rígidos o inexistentes. Está
alterada la comunicación, tornándose indirecta y encubierta en donde los
sentimientos carecen de valor.
Se observan conductas tales como sobreprotección, fusión o
unión excesiva entre los miembros de la familia, incapacidad para
resolver conflictos y una rigidez extrema. Así, el sistema familiar del
adicto establece un estilo de vida que permite que la enfermedad
continúe de generación en generación. Las familias alcohólicas se mueven
y acomodan a las exigencias de la vida con un miembro alcohólico.
Existen algunos especialistas como Stephanie Brown, (1985) que es
una de las pioneras en el tratamiento de las familias alcohólicas,
quienes afirman que la familia con un miembro alcohólico no es una
familia disfuncional, es una familia que ha aprendido a funcionar con un
miembro enfermo gracias al reacomodo que se da a raíz de la enfermedad.
Se vuelve disfuncional cuando el alcohólico entra en tratamiento y
no se necesitan los roles tradicionales que mantenian los distintos miembros de la familia.
Los familiares manifiestan querer hacer algo por el adicto, pero no saben qué
hacer, ni cómo hacerlo. Se ven afectados cognitiva y emocionalmente, al
punto de dudar seriamente de sus intuiciones y observaciones. En
ocasiones sus conductas dan cuenta de mecanismos defensivos que
adquieren dimensiones tan patológicas como las del adicto. Dichas
conductas en lugar de detener la enfermedad la
prolongan.
Es importante recalcar que los miembros que integran la familia con
un miembro alcohólico también enferman de manera progresiva. Los
familiares persisten en roles disfuncionales, cuyo objetivo es el de
proveer a la familia con un mecanismo de defensa para disminuir la
ansiedad y el temor por el cual están pasando.
Articulo de Lic. Carolina Eckart








