
En nuestro país, millones de mujeres de cualquier edad o posición social, cultural y económica tienen problemas con su manera de beber. Pueden ser jóvenes estudiantes o profesioniales trabajadoras o amas de casa; esposas, madres, hijas, hermanas o abuelas. Conforme avanza la enfermedad es más difícil aceptar que se está enfermo y la mujer alcohólica no escapa a la tendencia innata de ocultar, por todos los medios, su adicción y convierte en cómplices a familiares y amigos quienes tratan a toda costa de encubrir todo indicio hacia el exterior, de que existe un problema de alcoholismo femenino en casa.
HASTA LA FLOR MÁS BELLA SE MARCHITA
HASTA LA FLOR MÁS BELLA SE MARCHITA

Quizá ocultes la bebida en la bolsa de mandado, en la mochila de la escuela o en el cajón del escritorio. A lo mejor no te atreves a beber en público y seas una bebedora casera que estés pensando buscar la botella que has escondido en tu casa.
La decisión es tuya, no importa que tengas 15, 25 ó 70 años, seas rica o pobre, estudiante, profesional o no tengas estudios, ama de casa o trabajadora. Eres tú la que debe tomar la decisión, pero no sola. Existen profesionales y centros que te prestan ayuda.
