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*Nosotros, los padres, somos los educadores, la escuela o colegio sólo complementan.

*Educar bien es enseñar a: conocer las propias posibilidades, desear crecer, aceptar nuestras limitaciones y nuestras virtudes de forma sana, es enseñar a vivir.
*Educar bien es enseñar a adaptarse a todas las situaciones: buenas o malas.
*Educar no es proporcionar experiencias buenas y asilarle de las malas.  Es ayudarle a aprender de ellas.
*Para educar bien no existen recetas, se aprende de experiencias concretas y luego se generaliza.
*Educar bien a mi hij@, no es compensarle por lo que nosotros no hemos recibido en nuestra niñez.  “Los hijos no nacen con tus carencias ni necesidades, no se las crees”.
*No existen los superpadres, todo el que te comente que su relación con su hijo es perfecta, puede ser que necesite aparentar o que no quiere ver los problemas.
*Educando voy a cometer errores.
*No hay error que no se enmiende.
*Puedo rectificar sin perder la autoridad.
*Si le miento lo haré un inmaduro (necesitará que le disfracemos las cosas para aceptarlas) y un inseguro (si no puedo confiar en mis padres ¿en quién puedo confiar?
*Levantar castigos o encubrir los errores sólo es sobreprotección.  Las personas sólo aprendemos de nuestros errores si vivimos las consecuencias de los mismos.     Formamos hijos inmaduros incapaces de enfrentarse a la frustración.

Todos estos principios se pueden resumir en el siguiente pensamiento:
·                                                 Sé que puedes.
·                                                 Por eso te enseño y te exijo.
·                                                 Y como sé que te cuesta esfuerzo, te lo reconozco.
 Resumen de Natalia Calderon

  1. Aprendamos a decir "NO". Le hacemos  daño a nuestros hijos cuando les damos todo lo que quieren. Motivamos el inmediatismo, la falta de esfuerzo y le damos a la satisfacción un papel muy peligroso.
  2. Pongamos límites claros.
  3. Seamos consecuentes con normas y castigos. Si decimos “3 días sin Internet” que sean 3 días, no nos dejemos vencer por besos y abrazos manipuladores que nos hagan cambiar de opinión, para que perciban que la responsabilidad y las consecuencias de los actos son asunto serio.
  4. Pongamos sanciones que realmente les hagan percibir que se han equivocado.  Quitarles el Internet, no darles dinero, ponerles oficios de la casa, serían algunas opciones. Siempre debemos definir el tiempo del castigo (un fin de semana, 3 días, una semana, etc., ). Ponerlos sin agresividad.
  5. Conozcamos a nuestros hijos y su entorno. Tengamos teléfonos de los amigos y sus padres. Sepamos a dónde van, con quién salen y qué hacen. Pero tengamos cuidado en no excedernos acosando a nuestro hijo o a sus amigos, la intensión no es entrometerse en las relaciones sino tener información importante.
  6. Si les permitimos salir a fiestas revisemos el estado en que regresan. Discretamente acerquémonos a saludar y percibamos si tienen olor a alcohol o cigarrillo, miremos si sus ojos están rojos o con las pupilas dilatadas, si actúan demasiado acelerados o si por el contrario están torpes y lentos.
  7. Ante el primer evento de embriaguez pongamos sanciones que les permitan apreciar las graves consecuencias de su conducta. La primera vez dará la pauta para que el joven decida si lo hace o no nuevamente. Pero no en el instante de ebriedad, debemos dejar que el efecto del alcohol pase y al día siguiente hablaremos seriamente sobre las consecuencias que esta conducta les ha traído.
  8. Tengamos cuidado en no reforzar o premiar conductas negativas o adictivas. Evitemos ayudarles a pasar la resaca con calditos, bebidas hidratantes y/o pastillas. Que sientan “sin anestesia” las consecuencias de su comportamiento.
  9. Supervisemos y controlemos otras conductas potencialmente adictivas como excesos con la Internet, los juegos, la comida, los dulces, etc.
  10. Informémonos. Aprendamos sobre diferentes sustancias, sus efectos y consecuencias..
  11. Hablemos con claridad. Expresemos nuestra postura y expectativas sin usar gritos, sin dar "sermones" y sin agredirlos.
  12. Corrijamos malos hábitos y comportamientos, enseñándoles a asumir su responsabilidad.
  13. Evitémosles situaciones de riesgo. Acostumbremosles a llamar y decir que hacen o van a hacer, ademas de indicar su hora estimada de llegada (creamosles responsabilidades).
  14. Asignémosles responsabilidades de acuerdo a su edad.
  15. Seamos adultos confiables, no nos horroricemos con lo que nos cuentan y aprovechemos para orientar en el momento justo. Establezcamos redes de apoyo con padres y amigos. 
  16. DEMOS EJEMPLO.

Saber con un alto porcentaje de fiabilidad si su hijo está tomando cualquier tipo de drogas cuesta 23 euros y está a su disposición en cualquier farmacia. En el mercado se pueden encontrar dos modalidades de estas pruebas, el 'Multidrog', que garantiza una detección cualitativa inmediata en orina y cuesta alrededor de 25 euros, y el 'Arifarm-Test' que detecta un menor abanico de sustancias, pero que se puede utilizar también con sudor, además de en orina, y cuesta unos  70 euros.
 Simplemente se trata de un producto que cubre una necesidad. Está bien que los padres estén informados sobre la salud de sus hijos, y en caso de sospecha cuentan con un instrumento que pueda serles muy útil.

El consumo de estos tests es muy usual y no siempre su compra obedece a la decisión de unos padres preocupados por sus hijos. «La compra de este producto es a veces también el resultado de una petición por parte de los chavales a sus padres para intentar demostrarles su alejamiento del mundo de la droga y despejar las dudas que puedan tener sus padres al respecto, basadas en algunas ocasiones en elementos superficiales como las compañías.

El gran problema aparece si realizamos el test y descubrimos que nuestro hijo consume drogas. ¿Como actuamos después?¿Que le decimos?¿donde vamos?etc.
Dialogar de manera adecuada, para conocer: El tipo de sustancia consumida, la dosis y la frecuencia, el nivel de información que tiene el chico sobre ese consumo y esa droga y otras, grado de conciencia.
Valorar la situacion:
 grado de riesgo/abuso, analizar los recursos existentes, Decidir que hacer, esta decisión se puede hacer con la ayuda de un profesional sobre esos temas( no con el cura, ni con un cuñado "porrero")

Esconder la cabeza y /o hacerse el que no sabe nada no suele mejorar la situación. Culpabilizar a otros tampoco suele ser una solución adecuada.
Innumerables son los padres que ocultan el problema por el "que dirán", y comienzan a peregrinar por sitios donde pierden el dinero y la salud familiar, tragando a escondidas su problema y deteriorando la convivencia.

Un hijo problemático es el producto de una relación de pareja problemática. Y problemática no significa llevarse mal, pelearse. Simplemente es no ejercer el rol que a cada uno corresponde. Padres sin ley, madres demasiados contemplativas, generosas, padres solteros débiles, hombres inmaduros, mujeres caprichosas, suelen producir hijos que son el reflejo mismo de lo que les pasa a ellos. Parejas que entran en crisis y construyen un hijo problemático para tapar sus problemas. No será la primera ni la última vez que una pareja lleva a su hijo a terapia y en cuanto este empieza a mejorar, lo retiran porque no vaya a ser que se vea después que son ellos los que tienen crisis en su pareja. He visto madres de han ido a buscar la droga para su hijo, padres que ayudaron a delinquir a su descendencia, fomentar su agresividad, la impulsividad, llevar a su hijo con prostitutas, pasarse entre ellos cannabis, cocaína… y muchos más ejemplos que superan la ficción. Y el que no quiera ver, que siga ciego pero los hijos problemáticos son el reflejo de las crisis internas de la pareja o de su falta de mandato. Por eso que el tratamiento de un niño, joven o adolescente debe ir acompañado de un tratamiento para los padres. Y el que no lo crea, el tiempo acabará dando la razón. 

Hace días escuche un refrán que daban a las parejas que se casaban en una zona de España.  El refrán decía: "Si se quema tu casa, que no se vea el humo". Quiere decir; que por muy mal que te vaya en pareja y/o en tu casa, que no se entere nadie. Algo así, como lavar los trapos sucios en casa. Pues creo que esto esta pasando en muchas familias, que quieren resolver sus conflictos en casa. Pero carecen de conocimientos y habilidades suficientes para poderlos resolver o solucionar. 
Aprendamos a pedir ayuda, que hay gente, organismos y asociaciones que la ofrecen con la mejor de las intenciones.

QUEDARSE EN EL VIAJE: En el caso de las drogas psicodélicas, cuando se dañan ciertas partes del cerebro, el efecto de las drogas no termina y se puede uno quedar bajo el efecto semanas, meses, años o toda la vida.
DEPENDENCIA FÍSICA: Es cuando el organismo se acostumbra a la droga y la necesita para poder funcionar.
DEPENDENCIA O ADICCIÓN PSICOLÓGICA: la marihuana es buen ejemplo. No provoca adicción física, pero tenemos la necesidad mental o emocional de tomar la droga, sin lo cual se sufre de ansiedad, angustia, nerviosismo, irritabilidad, depresión y muchos trastornos más.
ALUCINACIÓN: Ver y escuchar cosas que no existen.
FLASHBACK”: Es causado principalmente por el LSD y consiste en volver a experimentar viajes o los efectos de la droga, semanas o meses después de haberla consumido y sin volver a probarla, esto debido a que las moléculas siguen incrustadas en las neuronas y afectan la transmisión de los mensajes al cerebro.
SÍNDROME DE ABSTINENCIA: Malestar de tipo físico o mental que sufre el adicto al no consumir la droga.
TOLERANCIA: El organismo se adapta a la droga y el efecto va siendo cada vez menor por lo que el adicto va aumentando la dosis en cada toma , pudiendo llegar a la sobre dosis.
TOLERANCIA INVERSA: Todo lo contrario; el organismo no se adapta a la sustancia, razón por la cual sufre cada vez mayores efectos aún bajando la dosis o la frecuencia del consumo. Esto es,  por ejemplo, uno de los principales síntomas del alcoholismo.

¡Alerta! Señales de que un joven a empezado a consumir droga
  Dificultad para aceptar responsabilidades
  Deshonestidad, mentiras, problemas con autoridades
  Cambio de amistades y evasividad para hablar de éstas
  Cambios impredecibles en el estado de ánimo, hostilidad o cólera injustificadas
  Mucho sigilo, principalmente después de estar con sus amigos
  Poca motivación y energía, autoestima baja
  Tiene mucho dinero cuya procedencia no puede justificar
  Menor interés por actividades que antes le eran importantes
  Pupilas dilatadas y ojos enrojecidos
  Actitud complaciente respecto a hábitos alcohólicos o de drogadicción de otras personas
  Sueño irregular
  Olores extraños en ropa y cuerpo
  Alejamiento emocional y físico de la familia
  Falta de apetito